Bielorrusia: la voz susurrante de Chernóbil. Pedro Páramo y Quino Castro

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Hay mujeres silenciosas que sostienen el mundo. Está Pedro Páramo (Juan Rulfo, 1955), una historia que es un puzzle de voces que susurran. El realismo mágico es un fenómeno de la literatura fantástica latinoamericana de los años sesenta y setenta, un momento en el que el auge de las dictaduras había convertido la palabra en una herramienta manipulable. La superstición, la reacción a la tecnología, el uso magistral del lenguaje y la narración realista y cotidiana que presentan hace que una historia tan fantasiosa como la llegada de Pedro Páramo a un lugar poblado por las almas de sus muertos sea verosímil.

Está el realismo brutal. El marcado por la tragedia. En abril de 1986 hubo un accidente en la central nuclear de Chernóbil. La central estaba situada a 16km de la frontera con Bielorrusia. La cercanía y la dirección del viento hicieron que el 70% del total de la contaminación recayera en territorio bielorruso.

Mapa de la contaminación radioactiva en 1996

El peligro invisible de la radioactividad es parte del agua con el que riegan sus huertos, del pan que alimenta sus familias, de los habitantes de los hospitales y los orfanatos. Todavía hoy, la gente sobrevive como puede. La población se ha acostumbrado a convivir con el peligro. No tienen otro lugar donde vivir, tienen que seguir cultivando sus huertos para alimentarse.

La concienciación política, y la actuación, es nula. El gobierno no ofrece información sobre los efectos letales de la contaminación que invade regiones enteras del país, y las ayudas para las familias que viven allí son muy escasas. Hubo gente que huyó, y tuvo que volver a sus tierras, que estarán malditas cientos de años.

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A Quino Castro la vida le ha llevado desde Estepa (Sevilla), a Bielorrusia. “La llave de una casa extraña”. En 2004 viajó allí con la asociación Estepa Acoge, y se trajo una serie de instantáneas que muestran la vida íntima de la población veinticinco años después de la catástrofe. Gran parte de su trabajo se centra en los niños de los orfanatos, hijos de familias rotas, niños con malformaciones que los suyos no pueden mantener… Pero no se queda ahí.

La magia del realismo hace que reconozcamos en muchas de las fotografías de mujeres mayores en sus casas a las protagonistas de Pedro Páramo. Al morir, su madre le pide que regrese a Comala, el pueblo del que habían huído muchos años antes, a pedirle a su padre (del que Pedro sólo conoce su nombre: Juan Preciado) que les devuelva lo que les corresponde. Así llega al lugar en que nació su madre y lo encuentra plagado de almas que le cuentan su propia historia. Las voces susurrantes de su propia madre, de la amante de su padre, de la mujer que siempre le amó, de la que le vio nacer.

Mujeres muertas que hablan de su pasado. Mujeres cansadas, a quienes su alma ha empujado a seguir arrastrándose por la vida, hasta que no han podido más. Una de ellas, Dorotea, dice que su alma
Debe andar vagando por la tierra como tantas otras; buscando vivos que recen por ella. Tal vez me odie por el mal trato que le di; pero eso ya no me preocupa. He descansado del vicio de sus remordimientos. Me amargaba hasta lo poco que comía, y me hacía insoportables las noches llenándomelas de pensamientos intranquilos con figuras de condenados y cosas de ésas. Cuando me senté a morir, ella me rogó que me levantara y que siguiera arrastrando la vida, como si esperara todavía algún milagro que me limpiara de culpas. Ni siquiera hice el intento: “Aquí se acaba el camino -le dije-. Ya no me quedan fuerzas para más.” Y abrí la boca para que se fuera. Y se fue. Sentí cuando cayó en mis manos el hilito de sangre con que estaba amarrada a mi corazón.

Los nombres que Juan Rulfo dio a sus personajes no son casualidad. Hay quien dice que los sacó de lápidas de tumbas del cementerio de Jalisco. Pero el primero en ser bautizado fue Pedro Páramo, y no es casual: Pedro, roca. Páramo, terreno sin cultivar, inhabitado. Pedro páramo muere al final de la novela como su nombre se merece: Se apoyó en los brazos de Damiana Cisneros e hizo intento de caminar. Después de unos cuantos pasos cayó, suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras.

Algo me hace pensar que los personajes maravillosos de las fotografías de Quino Castro podrían contar historias parecidas. Podrían reconstruir un pasado terrible que ha marcado además su presente y su futuro. Morirán así, desmoronándose sobre una tierra yerma que se empeñan en seguir cuidando, porque es lo único que tienen. Es su Comala.

Irene Morán, 2013

Quino Castro
Entrevista a Quino Castro en el Digital de la sierra sur de Sevilla
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Lukashenko, el eterno presidente de Bielorrusia.
El efecto de las redes sociales en Bielorrusia: la brecha por la que entra la información no controlada por Lukashenko.
Los vecinos fantasmas de Chernóbyl, fotos de Lurdes R. Basolí, texto Daniel Lozano
La ciudad olvidada de Poliske, Guillume Herbaut

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7 Respuestas a “Bielorrusia: la voz susurrante de Chernóbil. Pedro Páramo y Quino Castro

  1. Hola de nuevo, Irene, he colocado el link de tu blog en mi web, imagino que no tienes inconveniente. Un saludo y gracias de nuevo. Por cierto, debemos haber compartido algo tiempo atrás, pues muchas de tus fotos guardan algo en común conmigo y con mi forma de ver las imágenes.

    • ¡Ningún inconveniente, estoy encantada! Y quién sabe, puede que hayamos compartido algo en el pasado… Hay tantos fotógrafos que a veces la selección para incluir aquí es difícil, y al final acabo eligiendo siempre a los que hacen fotos que veo y digo: “esa foto me gustaría haberla hecho a mí”, fotos capaces de sostener una historia.

  2. Pingback: BIELORRUSIA: LA VOZ SUSURRANTE DE CHERNÓBIL » ASNIA·

  3. Quisiera darte las gracias por ser cómplice con tu mensaje de una realizad cierta, Bielorrusia y su gente, compartida con Quino, que estando a la vuelta de la esquina el resto de Europa mira hacia el otro lado para que permanezca en el olvido, pero algunos venimos luchando por que eso no ocurra. Muchas Gracias una vez más.

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