David Salcedo, Serrat y Machado. Belchite, una llanura de yeso y sal.

David Salcedo, belchite10

Muy poca gente, nadie, o casi nadie, ha sabido cantar a Antonio Machado como Serrat lo ha hecho. Nadie así un dolor tan profundo. Aprendí de memoria sus poemas escuchándolos en el coche, en los interminables viajes que hacíamos de pequeños en un Dyane con la parte de atrás llena de maletas para que los tres hermanos durmiéramos la noche que mis padres pasaban en vela al volante. Sin quejarnos, sin vomitar, sin pelear, a ser posible.

Años más tarde la poesía se hizo dueña de su lugar y Machado pasó de ser un nombre en una cinta de 60 minutos: Serrat – Machado.

Belchite está en medio de la árida llanura del sur de Zaragoza. Desde lo alto de una loma se yerguen todavía las ruinas de la torre de la iglesia de San Agustín y, bajo su sombra rota, el pueblo viejo. Lo que quedó de él. Corría el verano de 1937 y el bando republicano, que no había podido conquistar Zaragoza, centró sus esfuerzos en sitiar un pequeño pueblo en el que se acuartelaban dos mil soldados nacionales, y otros tantos vecinos que resistían, por unos motivos o por otros: en la guerras no siempre se resiste por convicción. .

Entrada de las tropas republicanas en Belchite. Autor desconocido

Entrada de las tropas republicanas en Belchite. Autor desconocido

Belchite fue tomado por los dos bandos y peleado cuerpo a cuerpo. Belchite fue tomado historia a historia. Una de ellas la cuenta Manuel Vicent. A Ángeles la mandaron sus padres a casa de sus tíos a avisarles de que los nacionales estaban entrando en el pueblo poco antes de la última batalla. Al llegar, era tarde: habían sido fusilados. Ángeles volvió a su casa para encontrarse muertos a sus padres. Y una niña sola y aterrorizada salió del pueblo. Una niña que no paró hasta llegar a Barcelona, donde se quedó.

El 24 de agosto los republicanos empezaron a bombardear el pueblo. Los edificios caían, sus tabiques heridos por agujeros hechos para lanzar bombas dentro de las casas. El calor, la falta de agua, el olor a carne quemada, la locura del que dispara antes de saber contra qué. Los cadáveres amontonados en las calles… Catorce días más tarde, el 3 de septiembre, los nacionales que resistían en el ayuntamiento se contaban por centenas. Trescientos hombres recibieron la autorización para intentar una huída. De los trescientos, sólo ochenta consiguieron sobrevivir.

Aquella niña que escapó de Belchite sola consiguió salvar la vida. No así otras cinco mil almas cuyos ojos, si habéis ido por allí alguna vez, habréis notado clavados en vuestra espalda. Almas sin bando. Almas sin motivo. Almas inocentes.

Ángeles Teresa es la madre de Joan Manuel Serrat y una vez, puede que cosas del morbo, le preguntaron de dónde se sentía. De donde comen mis hijos, dijo.

Las madres son una gente muy especial. Machado murió el 22 de febrero de 1939 en Colliure, al sur de Francia. Había cruzado la frontera sólo un mes antes escapando de una guerra que tenía todos los visos de ir a acabar con él. Su madre, Ana, murió sólo tres días después. Colliure es ahora la tierra que les da de comer.

La historia de Belchite me ha fascinado siempre por lo tangible que es. Lo cerca que ha quedado. Hace años que fui por primera vez, y desde entonces he visto muchas, muchas fotografías hechas en el pueblo. Pero no ha sido hasta que no he dado con las de David Salcedo que he encontrado un testimonio a la altura de la gravedad que me provoca. Nunca antes había visto un escenario, pasto fácil de la fotografía de desastre, tratado con tanta dignidad.

Os recomiendo mucho que vayáis, y que veáis las fotografías de David, que leáis a Machado, y escuchéis a Serrat, que el verano es largo.

Irene Morán, 2013
Un trozo de cartón en Facebook

David Salcedo, Belchite
Ander Izagirre cuenta maravillosamente la historia de Belchite: Belchite, herida abierta. Diario vasco. 2 de agosto de 2013.
Manuel Vicent, Para Serrat. El País, 21 de Marzo de 2010

Anuncios

2 Respuestas a “David Salcedo, Serrat y Machado. Belchite, una llanura de yeso y sal.

  1. A los “furicos” (el tío y el abuelo de Serrat) no los fusilaron durante la batalla, fueron asesinados al principio de la guerra civil, cuando falange se hizo con el control del pueblo. El tío de Serrat era funcionario del ayuntamiento socialista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s