Season finale

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El último capítulo de la primera temporada de Roadies (tremendamente recomendable, por cierto) se cierra con una muerte. Podría haber sido una despedida menos dramática, pero el caso era decirle adiós a algo. Bastante evidente para un final. Roadies es una serie llena de música, y Eddie Vedder hace un cameo cantando un maravilloso The man of the hour en un estadio abarrotado de gente de funeral. Pero Eddie Vedder no podía cerrar, porque con Pearl Jam uno nunca acaba. “Good bye for now“, se planta, frente al resto, que sí van a decir adiós para siempre. ¿Matar, o dejar morir? Eddie Vedder deja morir a Phil como si, en realidad, nunca fuera a irse, como si no se hubiera ido.

Yo tampoco diría adiós para siempre y me quedaría con Eddie Vedder si no fuera porque luego la gente me dice que sólo escucho música para cortarse las venas. Y tampoco les falta razón… primero fueron los cantautores (bien llamados por Joaquín Reyes “cantorturadores“), luego fue Elliot Smith, ¿por qué no ahora una canción triste de Pearl Jam? Así que haciendo un esfuerzo tendría que colocarme del lado de los que matan. De los que cierran. Pero tampoco soy del tipo apocalíptico. Así que sólo queda una posibilidad: dejar que cada uno haga por morirse a su ritmo. Decidir morirse en el momento en que

Atrás quedaron los escombros:
humeantes pedazos de tu casa,
veranos incendiados, sangre seca
sobre la que se ceba -último buitre-
el viento.
Tú emprendes viaje hacia adelante, hacia
el tiempo bien llamado porvenir.
Porque ninguna tierra
posees,
porque ninguna patria
es ni será jamás la tuya,
porque en ningún país
puede arraigar tu corazón deshabitado.

Ángel González es infalible. Ése tiene que ser el momento de cerrar, el momento en el que uno decida que su corazón está deshabitado. Como aquellos búfalos, que en 1870 se tiraron por un precipicio a millares, en estampida. Porque si uno va a matarse, mejor hacerlo así: levantando polvo. Si uno se aferra a las palabras de John Gribbin, o de David González, eso es lo que somos.

Sí, repitió, eso es lo que
somos: polvo de estrellas.
Convendría no olvidarlo.
Tenerlo siempre presente.
Polvo.
No estrellas.

bufalos
Irene Morán, 2016.

Irene Morán, web personal
Irene Morán en Facebook
Ángel González, El derrotado.
David González, Polvo de estrellas.
Eddie Vedder, The man of the hour.

 

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