Allan Sekula y la batalla naval

sek

Fish story se abre con la paradoja de la batalla naval de Aristóteles. Mañana podría librarse una batalla naval. O podría no librarse. Sin embargo, no es necesario que tenga, ni que no tenga que librarse. Filosóficamente hablando, este galimatías viene a decir que las proposiciones acerca del futuro no son verdaderas ni falsas. En el contexto de la obra de Allan Sekula, mi interpretación es que va mucho más allá.

Sekula tenía esa cosa que no muchos fotógrafos tienen, que es que se implican con la responsabilidad que conlleva ser testigo del mundo. Buscaba la difícil casilla del documental en el arte. ¿Como producimos un arte que fomente el diálogo en lugar de afirmaciones acríticas y pseudopolíticas? La lectura sociológica de la imagen le debe mucho.

Hizo del mar su medio y durante mucho tiempo viajó en las tripas de los enormes cargueros que llevan el 90% de la mercancía que mueve el capitalismo atroz en el que vivimos y donde, paradójicamente, los tiempos y las velocidades cambian. El transporte por mar sigue siendo lento, en este mundo veloz. Y en ese mar hay siempre una crítica a las desigualdades sociales en el ámbito laboral.

Fish story es un trabajo mastodóntico (y maravilloso), pero hay una parte de él, tres fotos, y un documento, que son el ejemplo perfecto de cómo contar una historia con cuatro imágenes:

En uno de sus viajes en el Sea-Land Quality su rumbo se cruzó con un yate a la deriva mil kilómetros al suroeste de las costas británicas, el Happy End. En su interior encontraron el cadáver de un hombre de 63 años que viajaba con su mujer. Habían salido de Alabama con destino Irlanda. Pero a ella nunca la encontraron. Días más tarde, el “siempre taciturno” capitán del barco recogió esta la noticia de un periódico y la clavó en el comedor de la tripulación diciendo: esto debería ser el final de todas las historias de barcos fantasma.

En el mar, nunca se sabe: puede librarse una batalla, o puede no librarse. Carol y Gerald estuvieron a punto de llegar a Irlanda, pero no lo consiguieron. La ironía del nombre de su barco, Happy End, dio lugar al título que Sekula puso a su tríptico, Conclusion of the search for the disabled and drifting sailboat Happy Ending. Y es que el mar se olvida hasta que nos golpea el desastre.

Sekula fue fotógrafo, historiador, ensayista, cineasta (si podéis ver The forgotten space, hacedlo), teórico, documentalista… Sekula reducía sus fotografías al menor número posible. y decía creo que es importante reconocer que la fotografía es silencio. Y el libro fotográfico es silencio. El único sonido es el de los dedos en el papel. Sin embargo, a pesar del silencio, las fotografías de Sekula son siempre un discurso perfectamente armado.

Irene Morán, 2014
Un trozo de cartón en Facebook

Fish story
Artículo publicado en Libération con motivo de la exposición de Fish Story en Calais…
Allan Sekula en la Fundación Telefónica
Entrevista en Público.es con motivo del estreno de The forgotten space
The forgotten space, Trailer
The forgotten space, web oficial

Anuncios

Una respuesta a “Allan Sekula y la batalla naval

  1. Pingback: Allan Sekula y la batalla naval·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s