Islandia: Pètur Thomsen contra la soberbia del poder

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A finales de los años noventa se pergeñó el Proyecto Noral, una iniciativa del ministerio de industria islandés, su compañía nacional de energía y la empresa minera noruega Hydro Aluminium AS. En él dibujaron varios posibles escenarios de explotación de los recursos naturales existentes en el noroeste del país, una región virgen y recóndita, la mayor área, entonces, incontaminada por el hombre de Europa. En aquel borrador ya iba el boceto de lo que sería la presa de Kárahnjúkar.

En mayo de 2000 se dio vía libre al proyecto y en 2002 la multinacional estadounidense Alcoa anunció sus intenciones de participar de la explotación de “las actividades mineras y energéticas” de Islandia, desplazando a la compañía noruega y firmando un contrato con el gobierno islandés que le permitiría servir de electricidad al país durante cuarenta años.

Alcoa es la tercera empresa productora de aluminio del mundo. Responsable, entre otras cosas, de la altísima contaminación en el estado de Texas, de la inundación de 3000 km2 en Brasil, en el corazón del Amazonas, y de la devastación de los bosques de Jarrah en Australia, donde explota la mayor mina del mundo.

El proyecto consistía en construir dos presas para anegar un terreno del tamaño de la isla de Manhattan. Ese agua se llevaría después por dos túneles de 40 km de longitud hasta una pendiente con un salto de 300 metros de altura donde seis turbinas generarían electricidad. Pero para construir las presas tenían que desviar el río. Un río que discurría por el fondo de un cañón de 193 metros.

Y lo hicieron. La confianza de los ingenieros en sí mismos me alucina. No entiendo cómo no se echan a reír al recibir un proyecto de esta envergadura que desafía todas las leyes de la naturaleza y que, además, la amenaza con un tiro en la nuca. El poder del dinero, o de la promesa del dinero, para levantar soberbias es ilimitado.

Un año antes la supercorporación se había establecido al este del país, en el corazón de un glaciar donde sólo podrían resistir especies como el reno, el ganso de patas rosas, el halcón ártico. Y digo podrían porque cientos de trabajadores llegados de todo el mundo se instalaron en un campamento prefabricado en el que tendrían que vivir durante cuatro años

Es cierto que el que la hace la paga, antes o después. El problema sería menor si la pagaran los descerebrados ávidos de dinero que la hacen. Pero no es así. Y si esta presa de 198 metros revienta porque está construida sobre una falla sísmica, revienta para todos. Si el sedimento de los cambios de los niveles de agua se transforma en tormentas de polvo y echa a perder cosechas, serán las cosechas de todos.

Imported landscape es el trabajo del fotógrafo islandés Pétur Thomsen. Desde el principio de las obras en el año 2003 documentó el progreso de las mismas y el resultado son unas imágenes impactantes, por supuesto, pero preciosas. Honestas, todo lo contrario a las que ha publicado recientemente El País de las del canal de Panamá. Los que las hayáis visto sabéis a qué me refiero. Tanto Imported landscape como Umhverfieng, dos trabajos dedicados al mismo asombro que me produce a mí el afán del hombre por dominar la naturaleza, le han valido el reconocimiento mundial. Merecido, son maravillosas. Pero echadle un vistazo al resto de sus trabajos, que tienen todo el buen gusto de lo cotidiano. Son… joyitas.

Trueba dijo hace muchos años que él no creía en Dios, que creía en Billy Wilder. Y no puedo estar más de acuerdo. ¿Recordáis el principio de Irma la Dulce? Una voz en off pasa revista a los personajes de la película y se detiene en el camarero del bar al que van las chicas y sus chulos, un hombre viajadísimo con una anécdota para cada situación.

Se le conoce como Moustache. Según las fichas de la Policía es un aventurero rumano llamado Constantinescu; pero cuando compró el local, este bar llevaba ya el nombre de “Chez Moustache”, y era más barato dejarse crecer el bigote que comprar otro letrero.

Como en todo, hay historias entrañables alrededor de cada catástrofe, y personas que, lejos de dejarse crecer el bigote, actúan. Es el caso de Omar Ragnarsson, periodista y piloto, que a sus setenta años se echó a la presa para vivir en un barco llamado Arca al poco de empezar a llenarla, dispuesto a luchar y dar su vida por la causa. Pero como diría Moustache, esa es otra historia.

Irene Morán, 2013
Un trozo de cartón en Facebook

Pètur Thomsen, Imported Landscape
Isandia contra Islandia. El País, 12 noviembre 2006
Nación condenada . Saving Iceland
Liquidando Islandia. A las barricadas, 7 enero 2005
Iceland Review online, 9 abril 2007
El drama de Kárahnjúkar, 4 abril 2009
El megadocumental, para el que tenga un buen rato…

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