El trasiego tolerado de las mujeres transfronterizas. Laia Abril

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Un título así: “going to the market”, ¿no os recuerda a “Teo va al mercado”?

Pues no. Es el título del número 85 de la revista Colors, que encierra entre sus páginas un escalofriante reportaje de Laia Abril sobre las porteadoras de Melilla.

Ceuta y Melilla son ciudades fronterizas que separan no sólo dos países, España y Marruecos, sino dos continentes, Europa y África. El norte opulento. El sur empobrecido. El movimiento migratorio de estas dos ciudades se rige por una regulación especial que permite que los residentes en las provincias de Nador y Tetuán crucen los pasos fronterizos sin visado, siempre y cuando no den el salto a la península (BOE-A-1994-7586), lo que provoca un nuevo flujo migratorio interno, del sur de Marruecos al norte.

Cada mañana se repiten las colas para cruzar por los pasos fronterizos del puente de Biutz en Ceuta y del barrio Chino en Melilla. Una vez al otro lado los llamados porteadores, en su mayoría mujeres (conocidas como mujeres mula) recogen su mercancía. Los más hábiles y más rápidos consiguen los que descargan unas furgonetas allí cerca. El resto tiene que andar los a veces más de dos kilómetros que separan las “jaulas” de los polígonos donde recogen sus fardos. Es la ley del más fuerte: la esclavitud y la miseria van siempre de la mano. En este caso, de la mano de mujeres de cualquier edad, niñas, ancianas y lisiadas soportan por igual el calor, el frío, las colas, los palos, los sobornos y las avalanchas humanas. Las instalaciones de la frontera no ayudan: cuentan que del lado marroquí del Barrio Chino hay dos lavabos, atascados durante meses, que terminaron por cerrar definitivamente con una cuerda. Y ni una sola fuente con agua para beber.

Los sacos se venden al peso y generalmente contienen ropa y artículos de primera necesidad que se reparten después en los zocos de Marruecos. Las mujeres enrollan alrededor de su cuerpo las telas, se ponen varias capas de ropa para aumentar en unos céntimos (se calculan unos cuarenta céntimos por pieza) los seis euros que consiguen, de media, al día. Los fardos pueden alcanzar los cien kilos y muchas veces doblan el peso de quien los lleva. A menudo las mujeres los llevan rodando hasta la frontera, pero para ser considerados equipaje, condición imprescindible para no pasar por la aduana, sólo puede ser uno y al llegar al paso tienen que ser cargados en mano. Una expresión, “equipaje de mano”, que enmascara la palabra contrabando. Todos lo saben, y por ello pagan la rasca, unos diez dirhams, a los aduaneros. Rasca que supone, a final de año, unos 90 millones de euros (según el diario Al-Ayam).

Fuente: el Faro Digital

Los pasos se cierran al final de la mañana, por lo que se producen aglomeraciones para cruzar cuanto antes y volver a cargar más fardos, con el riesgo que esto implica para su vida. De vez en cuando se produce una avalancha mortal, como las que en 2008 y 2009 se cobraron la vida de tres mujeres en Melilla, y la problemática vuelve a saltar a la palestra. Y las autoridades se empiezan a plantear en sonadas ruedas de prensa la seguridad de lo que se conoce como las jaulas. Jaulas que ellos mismos construyeron.

Sin embargo, esta actividad llamada alegal, o comercio atípico, este trasiego tolerado, reporta unos 1.400 millones de euros y supone un tercio de la economía de las ciudades autónomas. De ella viven 45.000 personas en Marruecos, e indirectamente 400.000 (según datos de la Cámara de Comercio Americana de Casablanca).

En abril de 2012 se celebraron en Tetúan unas jornadas llamadas “Porteadoras y derechos humanos en la frontera de Ceuta”, en cuya declaración se puede leer:

Las porteadoras (…) deben intentar sobrevivir en unas fronteras donde la mercancía es la dueña del ser humano. Las porteadoras son el motor que mueve la economía a ambos lados
de las fronteras entre Ceuta y Melilla y Marruecos pero nadie hace nada por evitar la tragedia humana que su trabajo supone ni se preocupa por sus derechos y su dignidad.

Os recomiendo mucho que echéis un vistazo al trabajo de Laia Abril. Colors se fundó a principios de los noventa, y su filosofía se basaba en que las imágenes podían transmitir más información que las simples páginas de texto. Toscani, su fundador (junto con Tibor Kalman) sabía que la revista tenía que contener imágenes inolvidables. ¿En la mente de quién no está esa reina de Inglaterra representada como minoría étnica?

reina isabel minoría racial

Pioneros del “piensa localmente, actúa globalmente” han tratado un sinfín de situaciones de este mundo cambiante. Su número 85, Going to the market, incluía este estupendo reportaje, Atypical smuggling. Contrabando atípico.

Irene Morán, 2013
Un trozo de cartón en Facebook

Atypical Smuggling, Laia Abril
Making of de Porteadoras, en el blog de Laia Abril
Porteadoras en Colors Magazine
Declaración de Tetuán sobre las mujeres porteadoras en las fronteras de Ceuta y Melilla.
La muerte de Safia, la porteadora. El País, 4 de enero de 2009
El blog de Carmen Echarri en El Faro Digital. Historias de la frontera.
Audio: reportaje Porteadoras, la cara humana del puente de Biutz. Ceuta Reportajes
Las políticas de la Unión Europea relativas al control en las fronteras, asilo e inmigración. (Fuente Universidad de Granada)

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