La fiebre de la tierra: Antonio Pérez Río y Lo inevitable

Lo inevitable

Etiopía es el duodécimo país más pobre del mundo y, prácticamente, regala sus recursos naturales mientras su población se muere de hambre.
Un creciente 8% del total de las tierras cultivables (más de tres millones de hectáreas) ha sido ya negociada por el gobierno; es decir, ha sido vendida a grandes agronegocios del golfo árabe, europeos, indios y chinos.

El proceso es sencillo: los países inversores se hacen con las fertilísimas tierras (etíopes, en este caso, pero es un problema que afecta a todo el continente africano) desplazando a las comunidades que viven allí y que, en la mayoría de los casos, no disponen de ningún documento que pruebe la compra o el alquiler de las tierras que habitan desde hace generaciones. Así, el gobierno pone la mano y aparta la vista mientras engorda sus cuentas. Así, violando los convenios de la Organización Internacional del Trabajo y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas.

Dicen que éste puede ser el mayor cambio en la propiedad desde la época colonial. Según un informe de enero de 2012, una superfice de 50 millones de hectáreas -dos veces el Reino Unido- ha sido vendido ya o está en proceso de negociación. En palabras de John Vidal,

La fiebre de la tierra, que sigue acelerándose, ha sido provocada por la escasez de alimentos en todo el mundo que siguió a la fuertes subidas de los precios del petróleo en 2008, la creciente escasez de agua y la insistencia de la Unión Europea que el 10% de todos los combustibles para el transporte debe venir de la planta de biocombustibles a partir de 2015.

Ah, la Unión Europea… En una publicación de Veterinarios sin fronteras dedicada a Los impactos del agronegocio en África se puede leer: Las contradicciones de la política exterior de la Unión Europea (que muchas veces hace con sus políticas de cooperación lo que luego deshace con sus políticas comerciales) son un claro ejemplo de una dualidad inexcusable. La Unión Europea no cumple con su obligación de respetar el principio de coherencia en políti­cas de desarrollo, reconocido en el art. 208 del Tratado de Lisboa que establece que “La Unión tendrá en cuenta los objetivos de la cooperación para el desarrollo al aplicar las políticas que puedan afectar a los países en desarrollo”.

Ejemplo de acaparamiento de las tierras en África

Ejemplo de acaparamiento de las tierras en África

Hasta 1970 África producía el 100% de sus alimentos, porcentaje que ya se ha reducido al 75%, y que seguirá aumentando. Las tierras de las que se apoderan los inversores extranjeros no sólo están destinadas al cultivo de alimentos: cada vez más hectáreas se dedican a las flores y la jatrofa (ah, los biocombustibles…). Las consecuencias del acaparamiento de tierras, que pasa por encima de quienes dependen de ella para vivir, tiene unas consecuencias devastadoras: (*)

  • Desplazamientos de millones de agricultores reduciendo a miles de familias a la inseguridad alimentaria
  • Destrucción de la agricultura local, privando a las comunidades locales de su alimento diario
  • Escasez y encarecimiento de los alimentos por los terrenos dedicados a los agrocombustibles
  • Contaminación del medio ambiente
  • Deforestación y destrucción de los recursos naturales
  • Aumento la escasez de agua, puesto que la producción de agrocombustibles requiere un altísimo consumo

La tierra, en África, y en cualquier parte, no es un bien económico. Es el bastidor sobre el que se tejen las relaciones humanas, es un medio cultural, social y religioso. Lo inevitable, de Antonio Pérez Río, es una serie de retratos de la población local de Gambela, al oeste de Etiopía, una de las regiones más castigadas por el terrible fenómeno de la fiebre de la tierra. Antonio dice: La primera vez que pisé Gambela fue en septiembre de 2010. Descubrí un lugar que ejemplificaba varias cuestiones que me importaban especialmente: la difícil convivencia entre las minorías y la cultura dominante, las consecuencias de la economía global en los rincones más remotos, la frágil relación entre el hombre y el territorio.

Hay muchos modos de denuncia y muchas voces que se han levantado en favor de una conciencia más… consciente. Lo inevitable pone rostro y paisaje a una tragedia ante cuyos protagonistas uno no puede más que sentir respeto, empatía, impotencia, por desgracia. Pero unas palabras de Shakespeare me han venido a la mente: No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande.

Irene Morán, 2013
Un trozo de cartón en Facebook

Antonio Pérez Río, web personal
(*) Fuente: África Fundación Sur. Acaparamiento de tierras en África
GRAIN, ¿Quiénes están detrás del acaparamiento de tierras?
Documental: Planeta en venta

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