Las 50 sombras de Grey. Ana Esteban Alonso, Rosa Ponce y los ángeles

Ana Esteban Alonso - Cuando un ángel te visita
La semana pasada me llegó una oferta de trabajo: escribir tres artículos sobre las 50 sombras de Grey. Ni me había llamado la atención ni comulgo, en general, con ese tipo de literatura. Pero era dinero. Bajé a la biblioteca y saqué el tercer libro de la trilogía; los cinco ejemplares del primero y el segundo estaban prestados: “no veas qué éxito”. Perfecto, el tercero me valía.

No he pasado de la página 80. Y no puedo entender que a las mujeres les guste. No puedo entender su súper éxito. Tanto fanatismo. Es la historia de una joven de 21 años, aparentemente normal, a la que un rico manipulador obliga a creer que le gusta el sado. Cada vez que ella, Anastasia, hacía algo que a él, Christian, no le gustaba, el capítulo acababa en la “habitación de juegos“. Y normalmente esas palabras salían de la mente asustada de Anastasia. De su mente. No de su boca. Tan asustada, que no las decía en voz alta.

Hay quien dice que es una novela romántica, por encima de un sado que consideran poco duro. Madre mía. Allá cada uno con sus perversiones. Pero en las 80 páginas que mi estómago me ha dejado leer, Anastasia tiene miedo. Y no. Por ahí no. Mi Anastasia, por lo menos, sufre. Y la novela, en mi opinión, desdignifica su sufrimiento: “Oh, mi Cincuenta, te amo tanto… Ojalá se te pase pronto este enfado conmigo” dice una Anastasia magullada y llena de moratones. No seguí. Ni por dinero, oiga.

Rosa Ponce, Terapia de aprendizaje

Rosa Ponce, Terapia de aprendizaje

Hay dolores muy dignos. Y mujeres muy valientes. Rosa Ponce (Sevilla) un día se preguntó por qué al ver fotos antiguas siempre pensamos “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Como si sólo fotografiásemos los momentos buenos. Y propone una suerte de terapia: fotografiar los malos también. Y eso que algunos, vienen de la mano de un ángel. Algo así es lo que ha hecho Ana Esteban Alonso.

Ana Esteban Alonso - Cuando un ángel te visita

“Los ángeles aseguran la relación entre Dios y los hombres, entre el Cielo y la Tierra. Protegen a los simples mortales. El día que me diagnosticaron cáncer, sentí que uno de ellos pasó por allí”. Ana Esteban Alonso se fotografía neutra, en su enfermedad. Con un ángel, seguro, muy cerca. Cuando un ángel te visita es una serie de ocho fotografías desnudas y, sin embargo, cargadísimas de contenido. De emoción. De magia. De humildad. De vida.

Ana habla a la cámara, vestida de verde, sobre un fondo muy claro. Nos cuenta de dónde salió el proyecto, y hacia dónde lo quiere llevar. Cómo ve su exposición. Cuenta cómo hizo las fotos, como de las más de mil, escogió ocho. Ocho fotos que arrancan con un autorretato de espaldas: “No me atrevía a mostrarme al a cámara”. Su relato es tan emocionante… Entera, y de verde, cuenta que al visionar las fotos después de hacerlas encontraba angustia, miedo, encontraba el dolor que reflejan. Pero se gustaba. Se amaba, dice. Y se le corta la voz. Shhh, pide Ana.

Hay historias que merecen toda la atención. Como la de Ana, que va de exposición en exposición, invitando al público a pararse delante de cada uno de los ocho autorretratos, a recorrer un camino lleno de una luz especial que descubrió en sí misma. Hay historias como las 50 sombras de Grey que… En fin, lo dejo al criterio de cada uno. Pero la reflexión de Rosa Ponce es preciosa, y la historia de Ana Esteban, sobrecogedora.

Irene Morán, 2013
Un trozo de cartón en Facebook

Cuando un ángel te visita
Ana Esteban Alonso, hablando para Goteo
Rosa Ponce, Terapia de aprendizaje

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