Cuando el Génesis no es necesario. “Hola, me llamo Román y hago fotos de mi familia”.

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Génesis

Contó los días. Eran siete.

En el primero, conectó los cables y dio luz a la casa. El segundo día arregló el calefón y tuvo agua caliente y fría. Aprovechí el tercero para plantar flores en el jardín. El cuarto, instaló luces con células fotoeléctricas en el parque que se encendían y se apagaban solar durante las cuatro estaciones. El quinto día fue al acuario, compró peces tropicales y los dejó en una gran pecera para que se reprodujeran. También llevó a casa pájaros, gallos y gallinas. En el sexto, recogió un perro y una perra de la calle. En el sexto, contrató a una mujer como sirvienta y al marido como jardinero.

El séptimo día despertó contento mirando la pecera, escuchando el canto de los gallos y los pájaros, mientras Eva le traía el desayuno a la cama y Adán cortaba el pasto del jardín.

Héctor Manuel Román (Galería de Hiperbreves, Tusquets 2001)

Resulta difícil pensar que pueda mirarse desde fuera algo de lo que somos parte. Algo a lo que pertenecemos. La familia. Y, sin embargo, los grandes fotógrafos documentales han intentado mimetizarse con la realidad que quieren documentar, ser uno más, pasar desapercibido. Tuve un profesor que me dijo que si no era capaz de hacer un buen reportaje dentro de mi propia casa, me olvidara de buscar nada fuera. Nada de viajes exóticos, no a la India colorida, al Marruecos desértico, a las aventuras de usar, (disparar,) y tirar. No voy a entrar a valorar lo acertado de esta afirmación, pero me quedo con la familia de Román Yñán.

Hola me llamo Román y hago fotos a mi familia.

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Román Yñán propone una reflexión fotográfica sobre la familia en sentido universal, algo que todos reconocemos y experimentamos, de una u otra manera. Sus fotos, de tan cotidianas, podrían pasar por imágenes de un aficionado. Pero ojo, sus diarios fotográficos son parte de un proyecto que no tiene fin porque lo que fotografía no es ni más ni menos que su realidad cotidiana. Aquello que nos acompaña siempre.

Lo más cotidiano y común, es lo que nos hace semejantes, ya que al fin y al cabo la vida privada de las personas se parece mucho, todos queremos más o menos las mismas cosas y quizás mi trabajo ahora con los diarios y las series familiares busca eso, la normalidad. Un espejo que refleja una normalidad normal donde comparto con vosotros lo que nos hace semejantes y no diferentes.

Podemos pensar en la familia como Adán y Eva, ya sea en el paraíso o sirviendo en casa del dueño de la pecera. Podemos pensar en la familia como la que nos intentan vender o la que defendemos. Podemos opinar sobre ella. Tenerla más cerca o más lejos. Pero la familia es una sensación en el estómago. No importa la etiqueta que le pongamos.

Irene Morán, 2013

Román Yñán
Diarios fotográficos
Mari Luz Vidal y Andrew Trotter se inventaron Openhouse project. Querían abrir su casa y compartir su pasión por la fotogrfía y la gastronomía. Desde lo íntimo del espacio de cada casa.
Openhouse Project

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