Cuba: huída de una cultura fracasada. La inteligencia individual y Diego Martínez

Diego Martínez
Las culturas fracasadas (Anagrama, 2010) es un experimento social en forma de libro. El talento y la estupidez de las sociedades. En él, José Antonio Marina nos invita a reflexionar sobre la inteligencia compartida. Un punto es el lugar de intersección de infinitas líneas. No depende de ninguna y es formado por todas. Algo así es un individuo humano: el nodo de una red. Yo soy yo y mis relaciones. Formo parte de muchos grupos, asociaciones y comunidades, y, por tanto, la inteligencia de esos grupos que forman parte de mi entramado personal me afecta vitalmente.

Vivimos en un momento en el que el progreso de la humanidad ha entrado en crisis. Avanzamos entre grandes fracasos: el siglo XX fue el más sangriento, pero también el más benéfico de la humanidad. Y aquí surge una pregunta: ¿por qué las sociedades toman decisiones que llevan a su destrucción? Y, ¿dónde queda el individuo, en medio de la masa? Necesitamos los hilos de la sociedad para tejer sobre ellos nuestro tapiz. Y de la calidad de esos hilos depende nuestra solidez.

La evolución social ha puesto en la punta de la pirámide valores fundamentalmente individuales: autonomía, libertad, realización personal. Ha parido un vástago parricida. Porque la suma de muchas inteligencias individuales no da como resultado una estupenda inteligencia colectiva. Porque se enfrentan la lógica de la comunidad -vivir para ella y morir para ella- y la individual -un sonoro sálvese quien pueda-.

Diego Martínez
Diego Martínez es un nodo de un bastidor cuyos hilos vienen desde tan lejos como Cuba: Cuba forma parte de nuestra familia, de nuestro pasado, de lo que somos ahora. Cuba forma parte de mí. Se agarraron al sálvese quien pueda y huyeron de la estupidez de una sociedad para caer en otra: la España franquista tal vez no era el mejor puerto en el que atracar. Y Diego ha trepado por esos hilos hasta llegar a los mapas, papeles y contratos que trajeron desde aquella isla tan lejana. De un viaje a la inversa construyó “Recuerdos de La Habana“, un recorrido por las huellas que sus antepasados imprimieron en Cuba.

Supongo que Diego viajó por la isla agarrado a los recuerdos de su familia, en forma de papel y de historias que le prestaron, como quien viaja con una guía debajo del brazo. Y, con sus fotos, nos enseña su Cuba de la mano.

En su página web se puede ver la edición que hizo para regalar a los suyos, los auténticos protagonistas de esta historia: las voces individuales.

Irene Morán, 2013

Diego Martínez
José Antonio Marina

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