Esos momentos en los que parece que no pasa nada… Julia Holter, Francesca Woodman y Tutti Tudela

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Hay momentos en los que parece que no pasa nada, y pasa un mundo. Momentos en los que uno se ve enorme, tatuado en el fondo de otros ojos. A veces, esos momentos se apagan. Y si miras bien, en el fondo de esos ojos hay un tatuaje, con la forma de otra persona.

Así le pasa a Tutti Tudela. Una bibliotecaria de una pueblecito de la provincia de Córdoba, en Argentina. Federico Luppi entra, y pasa esto (secuencia completa aquí):

Fernando: – Las pocas mujeres que conocí en mi vida, las admiré, las observé, intenté descifrarlas… nunca dejaron de ser un misterio, nunca dejaron de sorprenderme. Creo que lo único importante es disfrutar de su presencia. No me di cuenta enseguida pero un tiempito después aprendí a escucharlas, a valorar los silencios, las miradas… esos momentos en los que parece que no pasa nada y pasa un mundo. Aprendí a respetar su intuición, su inteligencia. Y aprendí a amarlas. (…)

Nunca me obligué a serle fiel a mi mujer. No es un norma o pacto a respetar. Con Lili, con mi mujer, siempre dijimos que si alguien se cruza con alguno de los dos… mala suerte, pero sin mentiras. Estamos juntos porque queremos, nadie nos obliga. Nos obliga a ser leales. Ninguna de las mujeres que conocí después de Lily le puede ganar. No. Las miro, las puedo admirar. Me puede asombrar encontrarme con alguien como Tutti Tudela pues yo estoy abierto a lo que sea, lo que pueda pasar. Pero no hay caso: Lili gana, Lili gana siempre.

Lili gana siempre. Qué jodido cuando una no es Lili, qué maravilloso serlo.

Francesca Woodman nunca llegó a ser Lili. Ni llegó a cumplir los 23. En 1981 se quitó la vida dejando sólo una nota: Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones… en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas…

¿Qué querría decir con eso? Sus fotografías me transmiten una pena profunda. Su silueta, desdibujada, rota por una exposición muy larga que, a menudo, deja sólo nítidos los pies… Y me entran unas ganas terribles de poner Julia Holter muy alto. Tan alto que llegue allá dónde esté Francesca. Una canción, In the same room. Dos personas hablan, ¿recuerdas esta habitación? No, ni siquiera me suena tu cara; Sí, estuvimos aquí, volamos sobre los mares a bordo de un barco: Saturnia; No recuerdo tu cara, pero espero que el Saturnia nos lleve allí.

El destino es una cosa absurda, y nunca terminamos de estar de acuerdo en si se puede cambiar o no, si está escrito o se escribe. Pero viendo las fotos de Francesca, siento que le falta una mitad: la que la habría llevado a cruzar los mares a bordo de un barco inventado. Quién sabe, igual habría sido la Lili de alguien…

Scenes from The Woodmans en Youtube. 7 minutos en los que Francesca arranca su nombre recién escrito sobre un papel que cubre su desnudez. Una desnudez que moja, para dejar su huella en el suelo.
Lugares comunes, escena de Tutti Tudela
Julia Holter, In the same room

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