La noria o la guerra: un Luna Park en Beirut

Anoek Steketee. Beirut big wheel
Si uno teclea en internet: Wikipedia, guerra del Líbano, la enciclopedia te recuerda que tu búsqueda puede referirse a cualquiera de los múltiples conflictos que han asolado el país desde los años 70. Y te ofrece cuatro links sobre los que pinchar. Líbano, la Suiza de Oriente. Beirut, el puerto más seguro de Oriente medio.

Los perros despertaban a los habitantes de los pueblos con sus ladridos cuando los israelíes se acercaban a ellos, cargando las ametralladoras. Alguien tenía que deshacerse de ellos, o su plan de ataque habría fracasado.
En todos los batallones hay un soldado que no quiere estar allí. Que no se atreve a disparar, que no entiende la guerra. Waltz con Bashir empieza con una pesadilla: 26 perros enfurecidos ladran bajo la ventana del que les disparó. El sueño se repite una y otra vez. El sueño le remite a la masacre de Sabra y Chatila, desencadenada tras el asesinato del presidente Bashir Gemayel, en septiembre de 1982.

Así, la película empieza un recorrido por la triste historia de una ciudad castigadísima por la violencia. Una película en la que no vemos más libaneses que los salen, para no volver, del campo de refugiados o, muy al final de la cinta, las mujeres que recorren los restos del campo en medio del grito desgarrado de lo que la muerte no ha podido llevarse. ¿Recordáis la primera entrega de Kill Bill? Tarantino recurre al anime para narrar una de las secuencias más sangrientas de la película: una niña es testigo de los sangrientos asesinatos de sus padres. Ari Folman utiliza el mismo recurso, pero invertido. Culmina su película con un minuto de imágenes reales tomadas en el propio campamento. Le quita al espectador la distancia que impone el anime con el horror. La última imagen se deshace en un silencio sobrecogedor.

Esa población a la que apenas vemos en la película es la misma de la que Anoek Steketee nos cuenta cómo se evaden, desde hace cincuenta años: el Luna Park. Por encima de la Corniche, la avenida principal de Beirut, se ve la noria. El parque es el más antiguo del país, y ha estado regentado siempre por la misma familia. Las atracciones las trajeron de Italia después de la guerra civil. Pero ahora están pensando dejar la gestión. Una promotora les ha ofrecido comprárselo: la noria estropea la vista desde los apartamentos de lujo que están construyendo.

Anoek Steketee: Luna Park, 2007

Beirut Lunapark
en Vimeo

Maruja Torres: Un balcón con vistas al faro.

Janus Langhorn: Don't play with war
Foto: Janus Langhorn

Irene Morán, 2013

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